Capítulo 1
Hoy es viernes por la noche, lo que significa que esta es mi noche libre. Por lo general, hago mi mejor esfuerzo para no tener ningún otro compromiso en un viernes por la noche. Los viernes por la noche son solo para mí. Es cuando me tomo un descanso de mi horario normal de asistir a fiestas con mi papá, porque mi mamá y mi hermano fallecieron hace unos años en un accidente de coche y él no quiere ir solo. Es la noche en la que cierro mi panadería más temprano para ir a la peluquería y olvidarme de todo. Sí, cada viernes por la noche voy a un club BDSM, El Jardín de la Tortura. Es el único momento en el que puedo ser yo misma y no tengo que ponerme una máscara para algunos amigos de mi papá o algún conocido o socio comercial, es donde no tengo que lidiar con las quejas de algunos de mis clientes o que me tiren un cupcake. Sí, así es,, mi panadería se especializa en cupcakes y por alguna razón desconocida una cliente me tiró uno porque no sabía como ella pensaba que sabría. Realmente te encuentras con gente rara. Voy a la peluquería todos los viernes por la tarde para que me sequen el cabello y me lo arreglen como me gusta. Mi peluquera no sabe a dónde voy cada viernes por la noche, según ella, tengo una cita caliente cada viernes por la noche y dejo que piense lo que ella quiera. Ni siquiera mis mejores amigos conocen mi secreto inconfesable. Más tarde esa noche me puse mi vestido de cuero rojo que apenas cubre mi trasero y mis medias de red rojas con mis tacones rojos, al menos uso una chaqueta decente cuando salgo. No creo que ningún conductor de Uber mantenga la vista en el camino si me ve con este atuendo tan corto y tan sensual
A las 10 de la noche, pedí mi Uber; con frecuencia la fiesta comienza alrededor de las 11 o 12 de la noche, así que no sirve de nada que vaya más temprano. Antes lo hacía porque estaba ansiosa por ir, pero ahora estoy acostumbrada y siempre me aseguro de estar allí entre las 10:30 u 11:30, después de esa hora comienzan a llegar todas las personas que conozco. Está en mi naturaleza ser sumisa en todos los aspectos, por esa razón es que mi padre puede mandarme a su antojo, porque siempre vivo para complacer a todo el mundo. Para ser honesta, obtengo algo de placer al complacer a todos. Al llegar al club, me registré en la puerta y obtuve mi pulsera blanca la cual significaba que era sumisa y estaba disponible para jugar, las sumisas que están en una relación tenían pulseras rojas y los dominantes tenían pulseras negras. Entré al área común principal saludando a todos los que conocía. Fui a saludar a los maestros del calabozo y a decirles que estaba allí. Normalmente me cuidan, lo cual aprecio mucho. Me dirigí al bar y pedí un gin tonic. Casi siempre solo tomo una copa cuando estoy en una fiesta, ya que quiero estar lúcida cuando juego con alguien, no me gusta que mis sensaciones estén embotadas. Tomé mi gin tonic y fui a sentarme en la mesa donde suelo sentarme para observar a los demas y ver si hay alguien con quien pueda jugar. Jamás me acercaría a un Dominante, pero podría lanzarle una mirada y él puede acercarse a mí. Mi cuerpo normalmente habla por mí, especialmente mi trasero y mis pechos que la mayor parte del tiempo están expuestos.
Al verme nunca dirías que soy la misma persona que todos conocen en el trascurso de la semana, pero durante cualquier otro día mi nombre es Jennifer, Jennifer Rynn, hija del magnate de bienes raíces y dueño de un casino Bradford Rynn, pero aquí solo me conocen como Maya. No me gusta que nadie sepa quién soy realmente, porque, te encuentras con gente espeluznante que podría chantajearme con mi estilo de vida solo para humillar a mi padre y nunca podría vivir conmigo misma después. Así que esa es la razón por la que aquí en el club todos me conocen como Maya. El reloj marcó las 12 de la noche y aún no había dominantes elegibles para jugar, en vista de que mis habituales no vinieron esta noche, decidí unirme a mis amigos del club en la pista de baile y simplemente bailar toda la noche. Si no puedo jugar, la siguiente mejor opción es bailar. Bailamos durante una hora, hasta que observé a un chico alto, moreno y guapo parado en el bar. No podía apartar la vista de él; Debió sentir mi mirada sobre él porque comenzó a buscar a su alrededor hasta que sus ojos se encontraron con los míos y ¡Vaya!, creo que mis rodillas temblaron. Aunque claramente es un nuevo dominante en el club y no me acercaré a él. Seguíamos bailando cuando sentí unas manos en mis caderas y la persona detrás de mí comenzó a tomar el control de los movimientos que estábamos haciendo. Miré al bar, pero el Sr. Alto, Moreno y Guapo ya no estaba allí, Deseaba con todas mis fuerzas que el que estaba detrás de mí, fuera él, pero cuando me giré, me encontré con un chico que parecía un niño con cabello rubio, ojos azules, parecía un surfista. Me gustan más los chicos mayores que me enseñen, no quiero ser yo la que enseñe. Él se acercó y gritó en mi oído: "Te ves preciosa, ¿quieres ir a charlar?" No quería ser grosera, así que dije que sí y caminé con él fuera de la pista de baile. Mi mesa seguía libre y sabía que uno de los Maestros del Calabozo siempre está cerca de esa mesa, esa fue la razón por la que la elegí. Cuando nos sentamos, él me preguntó: "¿Cuál es tu nombre?" "Maya, ¿y tú?" "No pareces una Maya." "¿Cuál es tu nombre?" le pregunté ignorando su comentario. "Soy Andy." "Hola Andy." "Hola, ahora dime tu nombre real." Tomé un sorbo de mi vaso con agua y le dije: "No te conozco lo suficiente como para darte mi nombre real." "Vamos, cariño, vamos a jugar, necesito tu nombre real." "¿Y quién dijo que íbamos a jugar?" le pregunté. "Yo lo dije." "No funciona así, Andy, primero debes preguntarme." "Maldita sea, ¿por qué? Soy un dominante y tú eres una sumisa disponible, ¿por qué debería preguntarte?" "Porque así son las reglas." Se puso furioso, agarró mi brazo y me arrastró hasta ponerme de pie. "Harás lo que te digo." "No lo haré." Presioné mis tacones en el suelo intentando con todas mis fuerzas retroceder para que no pudiera tirar de mí hacia él.
Al siguiente momento vi a 2 tipos muy grandes y fuertes agarrando a Andy por los brazos, cuando él me soltó, caí hacia atrás pero en los brazos de otra persona. Cuando miré hacia arriba, vi el rostro del Sr. Alto, Moreno y Guapo. Era increíblemente hermoso. "¿Estás bien?" me preguntó con una voz profunda y ronca. De inmediato pude sentir que me estaba excitando solo con su voz. "Gracias, ahora sí estoy bien." "¿Cuál es tu nombre, nena?" "Maya." "De acuerdo, Maya, ¿estás interesada en jugar conmigo esta noche?" No quería sonar tan ansiosa, así que solo asentí con la cabeza. "Necesito las palabras, Maya." "Sí, por favor, señor."
