Una madre para mi hijo

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Capítulo 5 Prefiero morir

Massimo

Veo como esta mujer toma a mi hijo y sé que Katherina no se equivocó en dejarlo al cuidado de ella. Está tan contenta jugando con él que no ha reparado en mi presencia, carraspeo y veo como sus ojos por fin reparan en mí. Puedo notar su mirada llena de odio y me vuelve a ignorar concentrándose en Alexandre.

Tocan a la puerta y entra una de las sirvientas con una bandeja llena de comida, pedí que le trajeran de todo un poco ya que tiene bastantes horas sin comer y no quiero que enferme, deja la bandeja en la mesita y le ordeno que se retire, cuando entra Pietro, le pido que haga de intérprete con esta mujer y que le pida que coma.

—Dice el señor Massimo que, por favor, coma algo; ya está lista su comida.

—Pues dile a tu señor que no tengo hambre y no pienso comer nada. Quiero salir de aquí; no me puede mantener encerrada todo el tiempo —en cuanto me informan lo que acaba de decir, me levanto de la silla en la que estaba, me acerco a ella y le arrebato a Alexandre.

Mando llamar a una de las mujeres del servicio para entregarle a mi hijo y nos quedamos solo Pietro, esta mujer y yo. La jalo del brazo, no importa cómo, pero la obligare a comer. La arrastro hasta la mesita donde reposa la bandeja con comida, pero para lo pequeña y débil que es, consigue zafarse de mi agarre y tira la bandeja al piso.

—Te dije que no pienso comer nada en esta maldita casa, prefiero morir de hambre antes que seguir aquí —me escupe en la cara y siento como mi ira va en aumento, nunca ninguna mujer se había atrevido a hacerle esto al gran Massimo.

—Como deseé, pero será usted la que sufrirá hasta mañana que esté el desayuno —le informa Pietro, mientras tomo su cara con mi mano y aprieto tan fuerte que siento que en cualquier momento le romperé su mandíbula. Después la levanto tan fácilmente y la aviento a su cama, doy media vuelta y la encierro.

Puedo escuchar cómo corre para tratar de detenerme, pero le es imposible y comienza a golpear la puerta. Esta mujer me exaspera, pero no puedo evitar sentir una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo cada vez que tengo oportunidad de tocarla. Nunca había sentido un deseo tan desenfrenado por alguna mujer como lo siento por ella.

Lilibeth

Al día siguiente me despierta una de las mujeres del servicio y me informa que la ducha está lista, al igual que mi muda de ropa, algo que agradezco enormemente, ya tenía varios días sin poderme duchar. Cuando termino de arreglarme, vuelve a regresar esta mujer para decirme que debo bajar a desayunar, ya que ahí me espera Alexandre —así es como se llama el pequeño, por fin pude averiguar su nombre—. Bajo y, en el comedor, efectivamente, está el pequeño. Me acerco rápidamente a él y me regala una enorme sonrisa.

—Hermoso, ¡te extrañé mucho! —le doy muchos besitos y me siento junto a él. La mujer que lo está alimentando me pregunta si deseo desayunar algo, pero solo le pido un vaso con agua, después de terminar mi vaso con agua me sirven el desayuno y es cuando entra ese enfermo que me tiene encerrada, me levanto en cuanto él se sienta a la mesa. No quiero estar en el mismo lugar que este ser despreciable.

—Quédese a desayunar son órdenes de mi jefe —me informa su hombre. Lo ignoro y estoy por salir del comedor cuando Alexandre comienza a llorar al ver que estoy por dejarlo solo. Me regreso, lo tomo en mis brazos y salimos de ahí, dejando a su padre con cara de quererme matar.

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